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Empate a «unos» en El Molinón

El Sporting encontró rápido el fruto a esa presión ofensiva. Lo hizo bien pronto. En el minuto 5. Tras un saque de esquina con rebote a la zona de David Villa, el contragolpe gijonés, controlado por Diego Castro, acabó en gol, con un extraordinario disparo parabólico del jugador gallego que hizo estéril la estirada del meta César.
Con esa ventaja en el marcador, los gijoneses intentaron mantener la calma, pero se encontraron con un rival que pronto apretó el acelerador y que llevó el partido a una sola mitad del campo: la rojiblanca. Fue entonces cuando emergió la figura de Juan Pablo, que asumió una especial repercusión en este primer tiempo. El meta leonés despachó una actuación sobresaliente con cinco intervenciones claves para llegar al descanso con su portería imbatida.
El primer remate valencianista llevó el sello, como no, de David Villa, en un centro medido de Mata, que el portero local desvió a una mano tras un disparo a bocajarro, con la pierna derecha, de 'El Guaje'. Después también probaron fortuna Silva, Mata y Pablo Hernández, pero el leonés estaba ayer infranqueable. Incluso la madera jugó en esta ocasión con los rojiblancos y un remate, franco y cabeza, de Marchena se estrelló en el poste izquierdo de la portería rojiblanca.
Peligrosas pérdidas
El conjunto de Emery dominaba, pero desesperaba cuando llegaba la hora de disparar a portería. Los hombres de Manuel Preciado se defendían con orden, aunque cometían peligrosas pérdidas de balón por un exceso de confianza de la parcela central. Con más decisión en el despeje, se hubieran evitado algunas ocasiones visitantes de peligro.
Mediado el primer tiempo, el equipo valencianista puso una nueva marcha más a su juego al adelantar a los laterales al campo rojiblanco y al buscar la profundidad del balón tanto por el centro como por las bandas, aprovechando para ello la movilidad de Banega en la parcela central y los desmarques de Villa, Silva y Mata.
El balón era por entero del Valencia y al Sporting no le quedaba otra que sufrir. Pero, incluso bajo estas condiciones, todos los intentos visitantes, que fueron muchos en esta primera mitad del encuentro, no pasaban de Juan Pablo.
Tras el paso por los vestuarios, el segundo tiempo ofreció un desarrollo similar al primero, aunque el conjunto 'che' ya no se mostró tan insistente a la hora de llegar a los dominios de Juan Pablo. Tal vez porque acusó el esfuerzo de los primeros 45 minutos. De hecho, la primera ocasión fue local en una melé en el área visitante, pero Diego Castro no encontró una posición clara para disparar.
El Valencia movió fichas tácticas. Emery trató de abrir espacios en la zaga gijonesa y retrasó a Silva, que se ubicaba cerca de Banega. El balón era de los valencianos, pero sin ocasiones ante el guardameta gijonés. Pese a su total dominio, que por momentos se convertía en un asedio total, no lograban descontrolar a los sportinguistas.
El principal defecto de los de Preciado seguían siendo las pérdidas del control del esférico. Lo hacía con demasiada facilidad. Y los saques desde la meta de Juan Pablo acababan en los pies de los defensas valencianistas, en cuya zona se empezaban a armar los ataques visitantes.
Emery trasladó a Mata al centro en un claro intento de desahogar la zona de remate, pero en vano, ya que David Villa estaba demasiado vigilado. La lesión de Bruno dio lugar a un doble cambio en las filas visitantes. Miguel sustituyó al mencionado Bruno y 'Chori' Domínguez ocupó el puesto de Pablo Hernández, bastante desdibujado y sin poder en ningún momento con su par, el rojiblanco Canella. El argentino se fue al centro del campo, mientras que Silva cayó a la banda derecha.
Aunque el balón era de los visitantes, el Sporting mantenía bajo control su zona, sin que los hombres de Emery encontraran facilidades en sus aproximaciones al área. Manuel Preciado recurrió a jugadores de refresco para mantener la fuerte presión. Dio entrada a Kike Mateo, que se situó en la posición de enganche en sustitución de Carmelo, y De las Cuevas pasó a la banda derecha.
El acierto de Mata
El conjunto 'che' pudo lograr el empate en un chut de Villa, con poco ángulo, pero el esférico se estrelló en la parte externa del poste izquierdo. Lo que 'El Guaje' no logró lo consiguió cuatro minutos después Mata, al aprovechar un pase en profundidad tras un despeje equivocado de Lora. La decepción cundió entre los rojiblancos. Sobre todo, porque el Valencia marcó cuando menos lo merecía.
Reaccionó al gol el técnico de El Astillero y dio entrada al campo a Sastre en el lugar de De las Cuevas. El mallorquín se colocó por delante de Lora. El Sporting se mostró en esta parte final como un conjunto entero frente a un rival menos agresivo, que, incluso, daba la sensación de conformarse con el empate. No así su técnico, que buscó la velocidad por banda y el desborde al retirar al goleador Mata y apostar por Joaquín.
En el último tramo del partido, las oportunidades para desnivelar el duelo fueron locales. Diego Castro pudo hacerlo, pero su disparo lo rechazó César. Pero, para ocasión clara, la de Mate Bilic ya en el tercer minuto de los cuatro de prolongación. El croata, solo ante César, no fue capaz de superar al veterano guardameta en su salida.
Manuel Preciado dio entrada a Lola a tres minutos del final en un debut testimonial, ya que el serbio dispuso de poco tiempo para entrar en juego.
El empate, en cualquier caso, es un buen resultado, aunque la ocasión final de Bilic dejó un sabor agridulce, ya que la victoria pudo haber quedado en casa ante un rival que confirmó la extraordinaria calidad que atesora en sus filas. Tanto a nivel colectivo como individual.
La imagen del Sporting ayer no tuvo nada que ver con la ofrecida una semana antes en el estadio de los Juegos del Mediterráneo y permite pensar con moderado optimismo en el futuro inmediato de los hombres de Manuel Preciado.
El Sporting lavó su mala imagen de la jornada anterior. Y lo hizo frente a un buen Valencia, que obligó a los hombres de Manuel Preciado a emplearse a tope para contrarrestar su juego. El punto final debe valorarse como positivo, ya que responde a lo sucedido sobre campo de El Molinón aunque pudo saber a poco tras 70 minutos con ventaja en el marcador y tras errar la mejor ocasión del partido en el tiempo añadido, que pudo haber dejado los tres puntos en Gijón.
El inicio del duelo de El Molinón fue de un alto grado de intensidad. El equipo de Manuel Preciado presionó con insistencia desde el mismo pitido inicial del colegiado Ramírez Domínguez y esa actitud cayó como un jarro de agua fría entre unas sorprendidas filas valencianistas. Portilla se mostraba notablemente activo en el centro del campo, los interiores ofrecían movilidad y se trataba de imprimir un fuerte ritmo al trabajo ofensivo, que descontroló por completo a los defensores visitantes en estos compases iniciales.

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