Thank you!

Lorem Ipsum is simply dummy text of the printing and typesetting industry. Lorem Ipsum has been the industry's standard dummy .....

Minimal Design

Lorem Ipsum is simply dummy text of the printing and typesetting industry. Lorem Ipsum has been the industry's standard dummy text ever ...

Download high quality wordpress themes at top-wordpress.net

Lorem Ipsum is simply dummy text of the printing and typesetting industry. Lorem Ipsum has been the industry's standard dummy text ever...

Easy to use theme admin panel

Lorem Ipsum is simply dummy text of the printing and typesetting industry. Lorem Ipsum has been the industry's standard dummy text ever ...

Patinazo en Valladolid

El último encuentro liguero del año 2009 tuvo un final infeliz para el Sporting. Los jugadores rojiblancos desperdiciaron la ventaja que les había dado Luis Morán en el primer tiempo y las mejores ocasiones en el inicio del segundo para sentenciar un duelo en Zorrilla que terminaron perdiendo en el último suspiro.

Manuel Preciado dio entrada de inicio a los previstos, en una lista en la que quedaron descartados Gerard y Pedro. Su homólogo José Luis Mendilíbar enseñó otras cartas distintas a las que había dejado ver durante la semana, con la presencia de Pelé en el centro del campo, junto a Álvaro Rubio, y con Borja escorado a la banda derecha. En ocasiones, éste caía más al centro para permitir a Canobbio cambiar de zona.

El partido se desarrolló sobre un terreno de juego que presentaba grandes dificultades. El Valladolid jugó primero contra la puerta en la que el Sporting tenía una zona helada. Estas condiciones complicaban la labor defensiva del Sporting, que ofrecía una imagen de notable inseguridad por el estado del campo.

El conjunto pucelano dispuso de las primeras ocasiones, que se produjeron por errores defensivos de los gijoneses. Bien por no medir adecuadamente la posición, bien por despistes al calcular erróneamente el contacto con el balón. Menos mal que el goleador Diego Costa empezó el encuentro con la pólvora mojada porque desperdició las cuatro ocasiones de las que dispuso. Clara, sobre todo, fue la primera, a los dos minutos, en la que se quedó solo ante Juan Pablo tras un inoportuno resbalón de Gregory.

El Sporting, espoleado por una afición de nuevo sobresaliente, se adelantó en el marcador. Fue la primera llegada con cierta intención de sembrar peligro. Un golpe franco en las inmediaciones del área fue botado en corto por Rivera para que José Ángel lanzara un potente disparo. El rebote, tras golpear en la barrera, cayó en las botas de Luis Morán, quien marcó de disparo cruzado.

Doble aviso rojiblanco

Con ventaja en el marcador, el conjunto de Preciado asumió el control del partido. Incluso pudo llegar el segundo gol en una jugada espectacular de De las Cuevas, que no encontró rematador tras golpear el balón en Arzo. Barral dio también otro aviso con un remate de cabeza, a centro de Diego Castro, pero el balón salió ligeramente desviado.

Tras los mejores momentos de presión gijonesa, el Valladolid se lanzó al ataque. Lo hizo con más sentido que los sportinguistas, que dieron muestra de su debilidad defensiva. Botía y Gregory no calculaban para despejar el peligro, Lora mostraba algunas imprecisiones y en el centro del campo no se aguantaba el balón con la consistencia necesaria. Los de Mendilíbar aprovechaban el momento para acercarse a Juan Pablo, pero con escasa puntería.

Llegó el empate en una jugada a balón parado, con despiste incluido de la zaga rojiblanca en los marcajes. Tras dos remates, el vallisoletano Nivaldo, libre de vigilancia, cabeceó en el borde del área de portería, sin que Juan Pablo pudiera hacer nada para evitar la igualada. La jugada fue irregular y ampliamente protestada por los rojiblancos, ya que el primer remate de Arzo se produjo en una posición antirreglamentaria de fuera de juego.

El último cuarto de hora fue de mayor control local, con una nerviosa defensa de los sportinguistas, que tampoco tenían demasiada precisión en los metros finales. Las asistencias hacia Barral se encontraban siempre con Arzo y Nivaldo, sin posibilidad de inquietar realmente a Justo Villar. Tampoco las bandas se dejaban ver y el juego ofensivo en general resultaba excesivamente descoordinado. El terreno de juego parecía resultar peor enemigo que el Valladolid para los discípulos de Preciado.

El segundo período tuvo un inicio prometedor, con ocasiones claras para que los gijoneses se hubieran adelantado nuevamente en el marcador. El hielo del área pucelana en este período fue el principal salvador de los de Mendilíbar. Luis Morán dispuso de la primera oportunidad, pero no pudo rematar un servicio de Diego Castro. El luanquín no pudo sostenerse de pie. El mismo jugador probó fortuna al minuto siguiente, pero Villar despejó su disparo, después de otro de De las Cuevas. En este rosario de infortunios, llegó otra oportunidad, en una inmejorable situación, pero Diego Castro se vio impotente para rematar un servicio lateral.

Para colmo de la mala suerte, cuando se cumplía el primer cuarto de hora de la reanudación, una espectacular colada de Diego Castro estuvo a punto de ser rematada por Míchel, en la línea de portería, pero Arzo se anticipó para despejar lo que ya parecía un gol cantado.

A partir de esa jugada, el Valladolid despertó y empezó a montar esporádicos contraataques con un estilo práctico. El Sporting intentaba jugar el balón, pero el estado del césped le creaba demasiados problemas para poder finalizar las jugadas. El conjunto castellano, por contra, le daba al juego un sentido menos complicado, con despejes largos para aprovechar las indecisiones de Gregory y Botía.

De esta manera comenzaron a llegar las oportunidades de remate de los vallisoletanos, aunque, afortunadamente para el meta Juan Pablo, lo hicieron con el punto de mira desviado.

Manuel Preciado trató de encontrar alternativas al juego ofensivo de sus hombres. Barral había pasado inadvertido hasta entonces y el técnico de El Astillero dio entrada a Maldonado en su lugar, sin variantes en el dibujo táctico. Pero el cambio no mejoró nada a los rojiblancos.

Cambio de piezas

El duelo de Zorrilla mantenía un desarrollo con un cierto equilibrio ya que las contras pucelanas tampoco dejaban patente que no tenían las ideas claras a la hora de finalizar. Preciado buscó reforzar la parcela central con el cambio de Matabuena por Diego Castro, trasladó a De las Cuevas a la banda izquierda y situó un trivote en el centro del campo.

En los últimos compases del encuentro, los rojiblancos aumentaron su ambición al ver posibilidades de llevarse los tres puntos, pero, al mismo tiempo, asumieron excesivos riesgos. Al Valladolid le bastaron dos contraataques para cerrar el partido. En el primero, Bueno lanzó al primer anfiteatro un buen servicio de Diego Costa. Pero, en el segundo, Medunjanin, que había suplido a un irregular Canobbio, no falló ante la descompensada zaga rojiblanca.

El partido puede resumirse con una idea: el Sporting sufrió una derrota inmerecida en un partido en el que asumió demasiados riesgos por querer ganarlo y sin acierto para haber resuelto las acciones más claras. Falta de fortuna y también de puntería, pero sobre todo, los errores de precisión en la retaguardia pesaron en exceso, con una delantera que no estuvo a la altura de las circunstancias.

Fue un mal cierre de 2009 para el conjunto de Manuel Preciado. Ahora queda solucionarlo en enero de 2010.
MANUEL ROSETY

One Response so far.

  1. Martin says:

    Y barral no dio una...
    a ver si va mejorando la cosa!
    que a esti pasu acaba la temporada y no marca mas

Leave a Reply

Gracias por darnos tu opinión.